Persigo, sin éxito, aquella idea preconcebida de lo que tendría que haber hecho.
A veces no me deja moverme la torpe nostalgia de lo que no he tenido nunca.
Quizás lo anhelo porque ya fue mío en otra vida, o porque lo será en esta más adelante.
De cualquier forma, sigo despidiéndome de gente, lugares y calles.
Por eso colecciono con obsesión fotos de todos los pasajes que he cruzado porque, en medio de la incertidumbre por lo que no existe, son la evocación de un caos que después de mucho, tomó forma.

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