Soy una piedra,
la dureza ha alcanzado mi centro,
lo suave no me alcanza y es inoportuno.
El cerrojo se ha oxidado con agua de mar y barro.
Metamorfosis eterna,
como esquirlas de una mariposa
aplastada en el concreto.
Alas tiesas flotando en los charcos,
pies brutos que chapotean sobre ellas.

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