LetrasDeMarea

Marzo

El cuerpo a la 1am, bajo la luna de marzo, se siente como un arcoíris. La lucidez del insomnio es refrescante y pienso.

La incertidumbre se ha convertido en mi compañera y maestra. Esta vida no parece mía y sin embargo la siento cercana, casi ya vivida.

Desde hace meses no hago más que despedirme. El adiós ya es parte de mi rutina y aunque poco a poco me acostumbro al olvido de quienes me encuentro, me rehúso a vivir el resto de mi vida despidiéndome. Temo caer en el agujero infinito de la liquidez en donde solo hay débiles corrientes de cordialidad.

Pero parece que caigo eternamente. No consigo enlazar, anidar y hacer casa. Me tambaleo entre lo que debo y lo que quiero porque cada encuentro es una potencial muerte y creo que ya morí suficiente.