—¿Cuánto tiempo? Dígame un número y yo lo logro. —le dije.
—Una semana. —respondió.
Me reí tan fuerte porque pude escuchar su voz aunque estaba a kilómetros de mí.
Un par de mensajes con emoticones de risa y calaveras después, me dice:
—Gran plan.
Así es ella, como la caricia alegre y ocurrente.
Más video mensajes caóticos y luego sus palabras:
—No hay nada de lo que no podamos volver, ¿sabes?
Así es ella, como las flores de lavanda con brillos dorados.
—Hoy, en este momento, ¿en cuál universo te mueres y no hay nadie?
—En ningún universo. Ninguno.
Así es ella, un corazón sabio que profundamente te mira.
